Los últimos fallecimientos, cuatro desde el día 8 de mayo, se produjeron en la provincia oriental de Anhui (dos casos), y en las sureñas de Guangxi y Guangdong. La provincia de Anhui, la más afectada por el brote del enterovirus, también conocido como fiebre aftosa humana, acumula ya 24 víctimas mortales.
El Ministerio de Salud ha insistido en que, pese a que siguen produciéndose bajas y contagios, la incidencia en Fuyang (Anhui) la localidad más golpeada, y donde se inició el brote más virulento, está comenzando a remitir, ya que muchos de los niños enfermos están recuperándose y no ha habido ninguna nueva muerte desde hace una semana.
Los afectados son todos niños pequeños, la mayor parte de ellos de menos de dos años y varones (dos niños infectados por cada niña).
Aunque los contagios están siendo resultado de una combinación de virus intestinales que provocan úlceras y ampollas en boca, manos y pies (y luego pueden llegar a causar meningitis, encefalitis, edema pulmonar, parálisis o incluso la muerte), la mayoría son producto del virus EV71 y, en menor medida, del Cox A16.
Desde la prensa oficial se ha alabado la actuación de una pediatra de Fuyang que al lanzar la alarma sobre las muertes permitió a las autoridades sanitarias estar al corriente del brote.
En varios diarios, como 'China Daily' o el 'Diario del Pueblo', se halaga la valentía de Liu Xiaolin, que en lugar de intentar acallar los contagios, para no manchar la imagen de su hospital, los hizo públicos. Las autoridades locales han aplicado, por otro lado, distintas sanciones contra diez médicos que diagnosticaron incorrectamente o no informaron sobre el brote masivo.
9/5/2008 |