Esta jornada fue instituida en 1910 por Naciones Unidas como reconocimiento a los esfuerzos que la mujer realiza para alcanzar la igualdad de derechos y la justicia. El próximo 8 de marzo tendrá lugar en Nueva York de más de un centenar de representantes de países, instituciones y organizaciones, convocados por Naciones Unidas para analizar los avances logrados desde que, en 1994, 189 naciones crearon en Beijing la Plataforma de Acción, el documento más amplio elaborado hasta ahora en lo que a los derechos de la mujer se refiere.
Este documento hace hincapié en la necesidad de eliminar la discriminación contra la mujer, erradicar la pobreza y adoptar medidas para que las mujeres tengan acceso a puestos estratégicos en la vida profesional y política. También se plantea reforzar la legislación para proteger los derechos de las mujeres.
A pesar de los esfuerzos de la Plataforma de Acción y según datos del Banco Mundial, al menos el 20% de las mujeres del mundo han sufrido malos tratos físicos o agresiones sexuales. El ataque a los derechos humanos de la mujer (asesinato, violación, esclavitud sexual y embarazo forzado) se agudiza durante los conflictos armados y se utiliza como un arma de guerra.
El 70% de las víctimas de guerra es mujer
De hecho, según datos del Banco Mundial, cerca del 70% de las víctimas en conflictos armados recientes eran mujeres y niñas, recalcó Manos Unidas. La OIT añade además que las posibilidades de que una mujer al llegar a la ancianidad viva en la pobreza son mayores que las de los hombres.
"El fortalecimiento del papel de la mujer en la sociedad es la mejor manera de invertir en el desarrollo, de incrementar la productividad de las comunidades y de reducir la mortalidad infantil y materna", declaró recientemente al respecto el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan.
Pero, a pesar de ello, y de los avances logrados por mujeres en numerosos países del mundo, todavía hoy dos terceras partes de los 876 millones de analfabetos del mundo son mujeres, según la ONU. Este problema se agudiza en los países en desarrollo, en los que la alfabetización de mujeres jóvenes, entre 15 y 24 años, es del 60% frente al 80% de los hombres, según datos del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2003.
Por todo esto, la ONG Manos Unidas, una organización fundada por mujeres, asegura que su objetivo "es apoyarlas como trabajadoras generadoras de ingresos familiares, como educadoras y cuidadoras de sus hijos y familias y como ciudadanas responsables y comprometidas con el futuro colectivo". Para la ONG "éste es un valor seguro y una garantía de progreso y desarrollo de los pueblos".
"Para lograr ese progreso, durante las últimas décadas Manos Unidas ha contribuido a la reinserción social de jóvenes madres solteras", según declara la propia ONG. Uno de sus principales proyectos al respecto se lleva a cabo en la ciudad malí de Mopti de la mano de la asociación Yeredeme.
Objetivo, Mali
Mali es uno de los países más pobres del mundo. Actualmente ocupa el puesto 174 de 177 en la clasificación del Índice de Desarrollo Humano publicada por el PNUD en 2004. La tasa de analfabetismo, que es una de las más elevadas del mundo, se incrementa en la provincia de Mopti. La situación de extrema pobreza y la necesidad de encontrar el sustento para sus familias, impide a los padres atender la tarea de educar a sus hijos.
Yeredeme es un centro de acogida para mujeres en situación de dificultad (madres solteras, viudas jóvenes con hijos y esposas repudiadas o abandonadas por sus maridos), con la finalidad de ofrecer a estas mujeres la formación necesaria para llevar a cabo actividades (hostelería, costura...) que les permitan obtener autonomía económica y reinsertarse en una sociedad que las rechaza y margina.
Nuestro objetivo es "prestar especial apoyo a niñas que, tras quedarse embarazadas, son repudiadas por sus familias y marginadas por la sociedad", informó la ONG. Las mujeres que acuden a Yeredeme son en su mayoría analfabetas y pertenecen a las clases sociales más bajas y a las familias más desfavorecidas.
Desde sus inicios hasta hoy, la asociación ha duplicado su capacidad de acogida. "El primer centro se quedó pequeño y con nuestra ayuda se ha construido uno nuevo", añade la ONG. Además de en Yeredeme, Manos Unidas contribuye con otros proyectos a la promoción de la mujer, consciente de que en ellas se cimienta la base del desarrollo de pueblos y naciones.
EP |
4/3/2005 |